Fenómenos meteorológicos extremos: ¿Están preparadas las viviendas murcianas? Qué revela la seguridad de los edificios ante el aumento de los fenómenos extremos.
El aumento de la frecuencia y la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos plantea nuevos desafíos para la seguridad de los edificios residenciales. Las lluvias torrenciales, las inundaciones, las fuertes rachas de viento y los incendios obligan a revisar las condiciones de los inmuebles y la capacidad de sus habitantes para responder ante una emergencia.
En la Región de Murcia, esta preocupación adquiere especial relevancia después de que un estudio sobre seguridad residencial haya puesto de manifiesto algunas carencias en la preparación de las viviendas. Según el informe Seguridad en edificios y viviendas, elaborado por Grupo Mutua Propietarios, el 9 % de los residentes encuestados ha tenido alguna experiencia cercana a un incendio y el 27 % ha vivido situaciones relacionadas con inundaciones o temporales. Además, estos fenómenos han ocasionado daños en el 13,8 % de los hogares, según los datos recogidos en el estudio.
La capacidad de respuesta depende de las características del inmueble
La resistencia de una vivienda frente a los fenómenos meteorológicos adversos está condicionada por diferentes elementos constructivos y sistemas técnicos. La impermeabilización, el estado de las cubiertas, la evacuación de aguas pluviales y la estabilidad de los elementos exteriores influyen directamente en el comportamiento del edificio cuando se producen lluvias intensas o episodios de viento.
Los resultados del informe reflejan que el 73 % de los edificios dispone de sistemas de drenaje para gestionar las precipitaciones, mientras que el 69 % cuenta con una sujeción adecuada de elementos exteriores, como los toldos. Sin embargo, únicamente el 40 % tiene ventanas y puertas reforzadas y el 28 % dispone de sistemas de bombeo de agua.
Estas diferencias muestran que la protección de los inmuebles no depende exclusivamente de su antigüedad o de los materiales empleados en su construcción. También intervienen el mantenimiento de las instalaciones y la incorporación de soluciones técnicas adaptadas a los riesgos que puede experimentar cada edificio.
La protección contra incendios presenta diferencias entre viviendas y zonas comunes
Uno de los aspectos que destaca el estudio es la desigual distribución de los equipos de protección contra incendios. Aunque los espacios compartidos cuentan con una presencia relativamente elevada de estos dispositivos, el equipamiento dentro de las viviendas todavía presenta limitaciones.
En concreto, el 67 % de los edificios dispone de extintores en sus zonas comunes, frente al 55 % de los hogares. La diferencia también se aprecia en otros sistemas: únicamente el 16 % de los inmuebles cuenta con detectores de humo en espacios compartidos, mientras que dentro de las viviendas el porcentaje alcanza el 14 %. Los rociadores automáticos, por su parte, están presentes en apenas el 11 % de los hogares. Descubre más estudios y noticias de actualidad en mundoextintores.es.
Qué función cumplen los extintores ABC en los edificios residenciales
Los extintores abc permiten intervenir sobre fuegos que afectan a materiales sólidos, líquidos inflamables y gases combustibles, siempre que el equipo disponga de la clasificación y las características adecuadas para el riesgo existente. Su versatilidad explica su presencia habitual en comunidades de propietarios, garajes, trasteros y otras dependencias compartidas.
Su funcionamiento se basa en la descarga de un agente extintor, normalmente polvo químico, que interrumpe la reacción de combustión. La elección del modelo debe tener en cuenta la clase de fuego, la eficacia indicada en su etiquetado y las condiciones del espacio donde se instala. No todos los incendios pueden abordarse con el mismo agente, por lo que resulta necesario identificar las características del combustible implicado.
La capacidad del equipo y su eficacia determinan su utilidad
La clasificación de un extintor no depende únicamente de su peso, sino también de su eficacia frente a determinadas clases de fuego. La cantidad de agente extintor disponible condiciona la duración de la descarga y las posibilidades de intervención, aunque también deben considerarse la facilidad de manejo y las dimensiones del recinto.
Un extintor 6 kg constituye una configuración habitual en instalaciones residenciales, comerciales y comunitarias. Su capacidad permite disponer de una cantidad considerable de polvo ABC para actuar ante determinados conatos, siempre que el incendio sea abordable y existan condiciones seguras para utilizarlo. La eficacia del equipo debe comprobarse mediante las referencias que figuran en su etiqueta, además de respetar las revisiones y operaciones de mantenimiento establecidas por la normativa.
Los incendios eléctricos requieren agentes extintores específicos
La presencia de instalaciones eléctricas, cuadros de distribución, ascensores y equipos electrónicos añade necesidades particulares a la protección de los edificios. En estas situaciones, la selección del agente extintor adquiere especial importancia, ya que algunos productos pueden dejar residuos o provocar daños adicionales en los componentes afectados.
Los extintores CO2 utilizan dióxido de carbono para desplazar parcialmente el oxígeno de la zona de combustión y reducir la temperatura del material incendiado. Una de sus principales características es que no dejan residuos después de la descarga, lo que los convierte en una alternativa habitual para determinados riesgos eléctricos y equipos electrónicos. No obstante, su utilización exige precauciones por la elevada concentración de gas que puede generarse en espacios reducidos y por el riesgo de quemaduras por frío durante la descarga.
Saber utilizar los equipos sigue siendo una asignatura pendiente
La disponibilidad de dispositivos de protección no garantiza por sí sola una respuesta adecuada ante una emergencia. El conocimiento de su funcionamiento, la identificación de las salidas y la capacidad para reconocer cuándo resulta necesario abandonar el inmueble son factores que condicionan la actuación de los residentes.
El informe señala que el 64 % de los murcianos afirma saber utilizar un extintor, mientras que el 36 % reconoce tener únicamente una idea general sobre su manejo. Esta diferencia pone de manifiesto que disponer de equipos en las instalaciones comunes no equivale necesariamente a que todos los vecinos sepan utilizarlos correctamente.
Además, los extintores deben permanecer accesibles, correctamente señalizados y sometidos a las operaciones de mantenimiento correspondientes. Su ubicación y características tienen que responder a las necesidades de protección del edificio, sin obstaculizar las vías de evacuación ni dificultar el acceso durante una intervención.
La preocupación por los riesgos no siempre impulsa nuevas inversiones
La percepción de peligro también influye en la forma en que los propietarios valoran la seguridad de sus inmuebles. Según el estudio, el 60 % de los encuestados manifiesta preocupación ante la posibilidad de sufrir un incendio, una inquietud que aumenta hasta el 64 % entre quienes viven en edificios de grandes dimensiones. En el caso de las inundaciones y los temporales, el 43 % expresa un elevado nivel de preocupación.
Pese a estas cifras, la intención de destinar recursos económicos a mejorar las instalaciones no alcanza el mismo nivel. Los residentes valoran la seguridad de sus edificios con una puntuación media de 6,42 sobre 10, pero solo el 51 % estaría dispuesto a invertir en reforzar la protección de su vivienda o comunidad.
Esta distancia entre la preocupación y la inversión refleja uno de los principales desafíos para los edificios residenciales: adaptar sus instalaciones a los riesgos actuales y conseguir que las medidas de protección formen parte de las decisiones habituales de mantenimiento y gestión inmobiliaria.

