Guía práctica: Seguridad contra incendios en locales de pública concurrencia

Guía práctica: Seguridad contra incendios en locales de pública concurrencia. Los requisitos esenciales para garantizar la seguridad en establecimientos abiertos al público.

Bares, restaurantes, discotecas, cines, teatros y gimnasios deben contar con instalaciones adecuadas para hacer frente a un incendio y facilitar la evacuación de sus ocupantes. Las características de cada establecimiento, su superficie, el aforo autorizado y la actividad que desarrolla determinan las exigencias que debe cumplir.

El Código Técnico de la Edificación (CTE), a través del Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio (DB-SI), establece los requisitos generales para estos espacios. A su vez, el Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI), aprobado mediante el Real Decreto 513/2017, regula las condiciones de instalación y mantenimiento de los equipos.

¿Qué factores determinan las medidas exigibles?

La configuración de cada establecimiento condiciona las instalaciones necesarias para responder ante una emergencia. No todos los locales requieren los mismos equipos, por lo que es necesario analizar sus características antes de definir las soluciones técnicas.

Entre los factores determinantes figuran la superficie construida, la ocupación prevista, la altura de evacuación y la presencia de zonas con riesgos específicos, como cocinas, almacenes, salas de calderas o cuartos de instalaciones eléctricas.

También deben tenerse en cuenta las condiciones de evacuación, la distribución interior y las características de los materiales utilizados en paredes, techos y revestimientos. A estas exigencias se pueden sumar las disposiciones autonómicas y municipales aplicables a la licencia de actividad.

Medidas obligatorias según la superficie y el aforo

El tamaño del establecimiento y el número de personas que puede albergar determinan cuándo deben incorporarse determinadas instalaciones. El CTE DB-SI establece distintos umbrales para los sistemas de detección, alarma, extinción y control de humos.

En términos generales, los equipos portátiles de extinción, la señalización y las condiciones adecuadas de evacuación forman parte de los requisitos básicos de seguridad contra incendios en locales de pública concurrencia. Cuando la superficie construida supera los 500 m², el uso de pública concurrencia requiere bocas de incendio equipadas (BIE), conforme a las condiciones establecidas en el CTE.

Por encima de los 1.000 m², también se exige un sistema de detección de incendios para este uso. Si la ocupación supera las 500 personas, resulta obligatorio disponer de un sistema de alarma apto para emitir mensajes por megafonía. Asimismo, cuando se superan los 1.000 ocupantes, deben contemplarse las medidas de control del humo previstas en la normativa.

La altura del edificio y la actividad concreta pueden añadir otros requisitos, como la instalación de una columna seca o de hidrantes exteriores en determinados establecimientos.

La evacuación, una pieza fundamental del diseño del local

Las salidas, los pasillos y las puertas deben permitir que los ocupantes abandonen el establecimiento en condiciones adecuadas. Su número y dimensiones se calculan a partir de la ocupación prevista y de las distancias que deben recorrerse hasta alcanzar una salida.

Como criterio general, una única salida puede admitirse cuando la ocupación no supera las 100 personas y el recorrido de evacuación no excede los 25 metros, siempre que se cumplan las restantes condiciones reglamentarias. Si se superan esos límites, pueden ser necesarias dos o más salidas.

Las puertas también deben ajustarse a los requisitos de apertura y disponer de los herrajes exigibles según el uso del recinto. En los establecimientos donde el público no está familiarizado con el edificio, las salidas deben facilitar una apertura rápida e intuitiva.

La señalización fotoluminiscente y el alumbrado de emergencia completan estas medidas, ya que permiten identificar las salidas, los recorridos de evacuación y los equipos de protección incluso cuando falla la iluminación habitual.

La protección pasiva también influye en la seguridad

Además de las instalaciones destinadas a detectar o combatir un incendio, los edificios deben incorporar soluciones constructivas que limiten la propagación de las llamas y del humo.

La compartimentación mediante elementos resistentes al fuego permite separar determinadas zonas y reducir la extensión de un posible siniestro. Las cocinas, los almacenes y las salas de máquinas pueden requerir condiciones específicas según su clasificación de riesgo.

Los revestimientos de paredes, techos y suelos deben respetar las clases de reacción al fuego exigibles. Esta condición afecta a elementos decorativos como telas, paneles, falsos techos y moquetas.

También es necesario mantener la resistencia al fuego de los cerramientos cuando los atraviesan cables, tuberías o conductos. Para ello, pueden emplearse soluciones de sellado adecuadas, como masillas intumescentes, collarines o sistemas específicos para pasos de instalaciones.

El mantenimiento garantiza la operatividad de los equipos

Las instalaciones deben conservarse en condiciones adecuadas durante toda su vida útil. El RIPCI establece las operaciones de mantenimiento que corresponden al titular del establecimiento y a las empresas mantenedoras habilitadas.

Las comprobaciones trimestrales permiten verificar aspectos como la accesibilidad, la señalización, los precintos y el estado general de los equipos. Por su parte, el mantenimiento anual debe realizarlo una empresa habilitada, que dejará constancia documental de las operaciones efectuadas.

Determinados equipos también están sujetos a pruebas periódicas de presión y a límites de vida útil. En el caso de los extintores, el calendario de mantenimiento debe respetar las operaciones previstas en la normativa y las indicaciones aplicables a cada modelo.

Las inspecciones reglamentarias por un organismo de control también deben valorarse según las características del establecimiento y las exenciones contempladas en el RIPCI. Estar exento de una inspección concreta no elimina las obligaciones de mantenimiento que correspondan.

Equipos de extinción y requisitos específicos de cada establecimiento

Los extintores portátiles constituyen uno de los elementos básicos de las instalaciones de protección contra incendios. Para los establecimientos de uso de pública concurrencia, el CTE establece una eficacia mínima de 21A-113B y exige que, en cada planta, el recorrido hasta un equipo no supere los 15 metros desde cualquier origen de evacuación.

La cantidad necesaria depende de la distribución interior y de las distancias reales entre los puntos del establecimiento y los equipos disponibles. Por ello, no basta con calcular el número de unidades a partir de la superficie total: también hay que comprobar su ubicación.

Los equipos deben instalarse en lugares visibles y accesibles, preferentemente próximos a las salidas y sin obstáculos que dificulten su utilización. El RIPCI establece que la parte superior del extintor debe quedar situada entre 80 y 120 centímetros del suelo, además de exigir la señalización correspondiente.

En zonas con riesgos específicos pueden ser necesarios equipos adicionales. Los cuadros eléctricos y los equipos electrónicos, por ejemplo, requieren valorar agentes extintores compatibles con esos elementos, mientras que las áreas de cocina con aceites y grasas calientes necesitan soluciones adecuadas para fuegos de clase F.

Qué características debe reunir un extintor reglamentario

La elección de un extintor debe atender a su eficacia, el tipo de fuego que puede combatir y las condiciones del lugar donde se instalará. La capacidad del recipiente, por sí sola, no determina si el equipo cumple las exigencias aplicables al establecimiento.

Un modelo de polvo ABC de 3 kg puede presentar una eficacia de 13A-89B, inferior al mínimo general de 21A-113B exigido para el uso de pública concurrencia. Por ello, no debe considerarse automáticamente equivalente a un equipo de mayor eficacia.

La selección debe comprobarse mediante el marcado y la documentación del fabricante, atendiendo a la norma aplicable y a las características del producto. Además, las zonas con instalaciones eléctricas, cocinas o materiales específicos pueden necesitar equipos complementarios, sin que estos sustituyan los requisitos generales que correspondan.

La eficacia del extintor de 6 kg y su función en el local

El extintor 6 kg de polvo ABC es una de las opciones habituales para establecimientos comerciales y de hostelería, ya que determinados modelos ofrecen una eficacia de 27A-183B-C, superior al mínimo general de 21A-113B. No obstante, siempre debe verificarse la clasificación concreta del equipo elegido.

Su uso puede resultar apropiado para cubrir riesgos habituales asociados a materiales sólidos y líquidos inflamables, así como determinados fuegos relacionados con gases, conforme a las indicaciones del fabricante. La distribución debe garantizar que los recorridos hasta los equipos respeten los límites establecidos.

En locales de mayor tamaño o con una carga de fuego elevada, el proyecto técnico puede determinar la necesidad de aumentar el número de equipos o incorporar otras soluciones. La decisión debe basarse en las condiciones del establecimiento y no únicamente en la capacidad nominal de los recipientes.

Las BIE y los sistemas complementarios de extinción

Las BIE proporcionan una instalación fija que permite disponer de agua para intervenir ante un incendio. En los establecimientos de uso de pública concurrencia, el CTE establece su obligatoriedad cuando la superficie construida supera los 500 m².

Su instalación debe ajustarse al diseño previsto en el proyecto, con una distribución que permita alcanzar las zonas que deben protegerse. También requiere mantenimiento periódico y comprobaciones que garanticen su disponibilidad cuando sea necesario utilizarlas.

En función de la superficie, la ocupación y las características del inmueble, pueden incorporarse sistemas de detección automática, alarma, hidrantes o columnas secas. Cada solución responde a unas condiciones específicas y debe integrarse en el conjunto de las instalaciones del edificio.

Cocinas profesionales: atención a las grasas y a la potencia instalada

En bares y restaurantes, la cocina requiere un análisis específico por la presencia de superficies calientes, freidoras y equipos de cocción. Los aceites y las grasas a alta temperatura pueden originar fuegos de clase F, para los que se necesitan agentes extintores adecuados.

El uso de agua a chorro sobre aceite caliente puede provocar salpicaduras y agravar la situación. Por eso, la elección de los equipos debe tener en cuenta el tipo de combustible implicado y las instrucciones de utilización de cada producto.

Además, el CTE DB-SI exige un sistema de extinción automática para los aparatos de cocción y la campana cuando la potencia instalada supera los 50 kW en establecimientos de pública concurrencia. La instalación debe proyectarse de acuerdo con las características de la cocina y las condiciones reglamentarias aplicables. Te esperamos en la próxima publicación de mundoextintores.es.

La licencia de actividad debe reflejar las exigencias técnicas

Antes de abrir un establecimiento, el titular debe comprobar que el proyecto o la memoria técnica recoge las instalaciones necesarias y las condiciones de evacuación exigibles. La documentación debe considerar tanto la normativa estatal como las disposiciones autonómicas y municipales que afecten a la actividad.

La instalación de los equipos debe realizarse conforme a los requisitos reglamentarios y quedar respaldada por la documentación correspondiente. También es necesario organizar el mantenimiento y conservar los registros que acrediten las operaciones efectuadas.

Una planificación adecuada permite identificar las necesidades del local desde la fase de diseño y evitar que la falta de equipos, una distribución incorrecta o las deficiencias en las salidas dificulten la obtención o conservación de la licencia.

La adecuación de un establecimiento no depende únicamente de disponer de equipos de extinción. La evacuación, la compartimentación, la señalización y el mantenimiento deben funcionar de manera coordinada para que el local reúna las condiciones exigibles y pueda atender las necesidades de seguridad de trabajadores y visitantes.

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