Óscar Puente inspecciona el avance del acceso ferroviario al Aeropuerto de Barcelona-El Prat
Desde la óptica de las grandes infraestructuras estratégicas del Estado, pocas actuaciones concentran hoy tantos vectores de interés como el nuevo acceso ferroviario al Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. En ese contexto, la visita de Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, no es un gesto protocolario más: es la constatación de que el proyecto entra en su fase decisiva y de que la inversión pública, superior a los 400 millones de euros, empieza a traducirse en una realidad tangible para millones de ciudadanos.
La inspección técnica realizada sobre el terreno permite verificar que la segunda fase de las obras, ejecutadas por Adif, alcanza ya un grado de ejecución cercano al 95%. Un porcentaje que, en términos de obra civil ferroviaria compleja y soterrada bajo infraestructuras aeroportuarias en pleno funcionamiento, no admite lecturas triunfalistas, sino análisis riguroso. Aquí, cada metro de túnel, cada estación subterránea y cada sistema instalado responden a una exigencia doble: movilidad eficiente y seguridad integral.
En este punto, conviene subrayar un aspecto que a menudo queda relegado a la letra pequeña de los proyectos, pero que hoy resulta central: la protección contra incendios. Especialmente en infraestructuras críticas, donde la concentración de personas y la complejidad técnica obligan a elevar los estándares muy por encima de la media.
Porque no basta con construir rápido o invertir mucho. Es imprescindible construir bien. Y construir bien implica integrar, desde la fase de diseño hasta la ejecución final, soluciones avanzadas de seguridad pasiva, como el ignifugado de estructuras metalicas, decisivo para garantizar la estabilidad estructural en caso de incendio y facilitar la evacuación segura de viajeros y personal.
Una infraestructura clave para la movilidad metropolitana
El nuevo acceso ferroviario al Aeropuerto de Barcelona-El Prat se integra dentro del plan Transformem Rodalies, concebido para redefinir el esquema de explotación de la red ferroviaria en el área metropolitana de Barcelona. El objetivo es claro: conectar de forma directa, rápida y fiable las terminales aeroportuarias con el corazón urbano y con el resto del territorio.
El trazado, de 5,2 kilómetros de longitud, incluye un tramo soterrado de 4,3 kilómetros, excavado en gran parte mediante tuneladora bajo las pistas de aterrizaje. Una operación de alta precisión técnica que obliga a extremar los controles estructurales, geotécnicos y de seguridad.
Gracias a esta infraestructura, los tiempos de viaje entre la Terminal T1 y la estación de Sants se reducirán a unos 20 minutos, permitiendo establecer servicios directos con el resto de la red de Rodalies. Las estimaciones oficiales sitúan en más de 7 millones de viajeros anuales el volumen de usuarios que harán uso del nuevo acceso ferroviario.
Obra subterránea y seguridad: una ecuación inseparable
Cuando una infraestructura ferroviaria discurre bajo tierra, la seguridad deja de ser un elemento accesorio para convertirse en el eje vertebrador del proyecto. Túneles, estaciones subterráneas y galerías técnicas exigen soluciones específicas frente al fuego, el humo y la evacuación.
En este sentido, la ejecución del túnel principal se encuentra completamente finalizada, incluyendo la vía en placa, la catenaria rígida y los pasillos de emergencia. Pero el verdadero valor añadido reside en las instalaciones invisibles: ventilación forzada, iluminación de emergencia, detección automática y sistemas contraincendios diseñados para escenarios de máxima exigencia.
Todo ello no sería viable sin la intervención de una empresa de ignifugados especializada, capaz de aplicar soluciones certificadas que permitan a las estructuras metálicas mantener su capacidad portante durante el tiempo necesario para la evacuación y la intervención de los servicios de emergencia.
Estaciones T1 y T2: ingeniería, arquitectura y protección contra incendios
Las estaciones subterráneas del aeropuerto constituyen uno de los elementos más complejos del conjunto de la obra. En la estación de la T1, los trabajos avanzan en los tres niveles previstos, con andenes plenamente ejecutados y una red completa de instalaciones ferroviarias, eléctricas y de climatización.
Especial relevancia adquiere la ejecución de los sistemas de protección contra incendios, que incluyen sectorización, detección, iluminación de emergencia y ignifugación de estructuras metálicas. Estas actuaciones no solo cumplen con la normativa vigente, sino que responden a un criterio de prevención realista, adaptado a la densidad de uso prevista.
La estación de la T2 presenta avances igualmente significativos, destacando la estructura ignifugada y la cubierta del edículo, así como el montaje de lucernarios y elementos de ventilación. En estos espacios, la integración de la protección pasiva contra incendios resulta determinante para minimizar riesgos sin interferir en la funcionalidad arquitectónica.
Instalaciones críticas: más allá de la obra visible
En la recta final de las obras, los trabajos se concentran en la finalización de las instalaciones de media y baja tensión, telecomunicaciones, fibra óptica y sistemas de información al viajero. Todo ello debe operar de forma coordinada, incluso en situaciones de emergencia.
La iluminación normal y de emergencia, la ventilación de confort y de extracción de humos, así como los sistemas de detección y alarma, forman parte de un ecosistema técnico que solo funciona correctamente si ha sido diseñado y ejecutado bajo una visión integral de la seguridad.
Este enfoque es especialmente relevante en infraestructuras financiadas con fondos europeos, donde la trazabilidad de las actuaciones y el cumplimiento de los estándares de calidad y resiliencia resultan innegociables.
Zona exterior y conexión con la red existente
En superficie, los trabajos han permitido resolver uno de los puntos más delicados del proyecto: el cruce a distinto nivel de las vías existentes de la línea Barcelona-Vilanova sobre el nuevo acceso ferroviario al aeropuerto. La nueva estructura tipo pérgola, ya finalizada, garantiza la continuidad del servicio sin interferencias.
La electrificación, con nuevos postes y pórticos de catenaria, se ha adaptado a la nueva configuración de vías, asegurando compatibilidad operativa y seguridad eléctrica. Paralelamente, se completan cerramientos, caminos de servicio y sistemas auxiliares.
Infraestructura sostenible y resiliente
El conjunto de actuaciones se alinea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 9, orientado a promover infraestructuras fiables, sostenibles y de calidad. Pero la sostenibilidad no se limita al impacto ambiental o a la eficiencia energética; incluye también la seguridad de las personas y la durabilidad de las inversiones públicas.
En este marco, la protección contra incendios —y en particular las soluciones de ignifugación— se consolidan como un elemento estratégico, no como un requisito burocrático. La experiencia demuestra que una infraestructura preparada para responder ante emergencias es, a largo plazo, más eficiente, más fiable y más rentable.
Una inversión que mira al futuro
La visita de Óscar Puente al avance de las obras del acceso ferroviario al Aeropuerto de Barcelona-El Prat simboliza una forma de entender la política de infraestructuras: inversión sostenida, control técnico y visión de largo plazo.
Cuando esta infraestructura entre en servicio, no solo mejorará la movilidad de millones de viajeros. Será también un ejemplo de cómo la ingeniería ferroviaria, la arquitectura subterránea y la protección contra incendios pueden y deben avanzar de la mano, garantizando que el progreso no se mide solo en kilómetros construidos, sino en seguridad, resiliencia y confianza ciudadana.

