Incendio en el Hospital Santa Lucía de Cartagena: así fue la evacuación de pacientes
La mañana del miércoles se vio alterada en el Hospital Santa Lucía de Cartagena por un incendio que puso a prueba la eficiencia de los protocolos de emergencia y la coordinación de los servicios de seguridad. Sobre las 7:25 horas, los sistemas de alarma comenzaron a sonar y se recibieron más de treinta llamadas de aviso al 112 alertando del fuego que se había declarado en la terraza del bloque 5 del complejo hospitalario.
Gracias a la rápida activación del plan de emergencias, los pacientes y trabajadores fueron evacuados de forma ordenada, evitando daños personales. Este hecho subraya lo fundamental que resulta contar con una protección contra incendios adecuada en todo tipo de instalaciones, especialmente en hospitales, donde la vulnerabilidad de los ocupantes es máxima. Es por ello que la ignifugación de hospitales se erige como un elemento imprescindible en la seguridad de los centros sanitarios.
El desarrollo del incendio y la intervención de bomberos
El incendio se originó en la terraza del bloque 5 y, debido a la intensidad del viento, las llamas se propagaron rápidamente hacia las fachadas y alcanzaron las plantas tercera y quinta. La rápida intervención de los bomberos, movilizando a una dotación de veinte efectivos, permitió que el fuego fuera controlado a los veinte minutos de su inicio, evitando que se extendiera a otras áreas críticas del hospital.
La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, destacó que los bomberos realizaron un exhaustivo recorrido por habitaciones y aseos de las plantas afectadas por el humo, asegurándose de que no quedara ningún riesgo. La coordinación entre los equipos de emergencias y el personal hospitalario fue determinante para garantizar la seguridad de los pacientes y empleados.
Evacuación de pacientes y protocolos de seguridad
La evacuación de los pacientes se llevó a cabo de manera ordenada, priorizando a los más vulnerables y asegurando que cada persona fuese trasladada a zonas seguras dentro del hospital. El plan de emergencias del hospital incluyó rutas de evacuación bien definidas, comunicación constante con los equipos de emergencia y la supervisión directa de personal sanitario. Este episodio refuerza la idea de que cualquier negocio o institución debe implementar medidas de prevención y planes de evacuación para mitigar riesgos.
La correcta señalización, la formación del personal y la disponibilidad de medios de protección son elementos críticos. Empresas especializadas, como la empresa de ignifugados, juegan un papel esencial para garantizar que las infraestructuras cuenten con materiales resistentes al fuego y sistemas de protección adecuados.
Impacto del fuego en las instalaciones
El incendio afectó la terraza, las fachadas y varias plantas del hospital. La propagación del humo y las llamas obligó a revisar minuciosamente cada área afectada, incluyendo habitaciones y aseos. Afortunadamente, no se registraron heridos, pero el incidente evidencia la importancia de contar con sistemas de protección contra incendios completos y bien mantenidos. La prevención no solo protege vidas, sino que minimiza daños materiales y asegura la continuidad del servicio hospitalario.
La importancia de la protección contra incendios en entornos críticos
Lo sucedido en el Hospital Santa Lucía de Cartagena recuerda a empresas y organismos la necesidad de implementar planes de seguridad integrales. Desde la instalación de extintores y sistemas de detección temprana hasta la ignifugación de materiales constructivos, cada medida preventiva contribuye a reducir riesgos y a proteger tanto a las personas como a los bienes.
Además, la formación constante del personal en el manejo de emergencias, simulacros regulares y mantenimiento de equipos son pilares indispensables de una estrategia de prevención efectiva. La inversión en protección contra incendios no es opcional; es un requisito para garantizar seguridad y cumplimiento normativo, evitando que incidentes como el de Cartagena se traduzcan en tragedias.
Coordinación con servicios de emergencia y autoridades locales
Durante el incendio, la Policía Local y el Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios del Ayuntamiento de Cartagena colaboraron estrechamente con el hospital para facilitar la circulación de vehículos de emergencia y la evacuación de pacientes. Las autoridades recomendaron a los conductores evitar las inmediaciones del hospital, demostrando la importancia de la coordinación interinstitucional en situaciones de crisis.
Este tipo de coordinación es un ejemplo de buenas prácticas que cualquier empresa debe considerar al desarrollar su propio plan de emergencia: prever contingencias externas, comunicación con servicios públicos y protocolos claros para el personal y clientes.
Prevención y lecciones aprendidas
El incendio en el Hospital Santa Lucía de Cartagena, aunque controlado sin víctimas, deja enseñanzas clave: la protección contra incendios no puede ser improvisada. Desde la ignifugación de estructuras hasta la instalación de sistemas de alarma, cada elemento contribuye a salvar vidas y preservar instalaciones. La planificación y la inversión en medidas preventivas es, hoy más que nunca, una obligación para negocios y entidades públicas.
Invertir en sistemas de prevención, formar al personal y mantener los equipos en perfecto estado reduce el riesgo de incidentes graves y garantiza que cualquier emergencia pueda ser gestionada de manera eficiente. La seguridad no solo protege a las personas, sino también la reputación y la operatividad de la institución.
El incidente en el Hospital Santa Lucía de Cartagena es un recordatorio de que la seguridad y la protección contra incendios son elementos imprescindibles en hospitales, empresas y cualquier espacio con alta concurrencia de personas. La correcta planificación, la implementación de medidas preventivas y la colaboración con profesionales especializados son la base para reducir riesgos y garantizar la protección de vidas humanas.
Los eventos de este tipo deberían impulsar a todas las organizaciones a revisar sus protocolos de emergencia, asegurando que los planes de evacuación, los sistemas de detección y los medios de extinción estén siempre operativos y adaptados a las necesidades de cada entorno.
La prevención no es una opción; es una responsabilidad compartida que debe integrarse en la cultura de cualquier institución que aspire a proteger su capital más valioso: las personas.

