Incendio en Alicante obliga al desalojo de 25 familias y deja 10 intoxicados por humo.
La madrugada del 16 de febrero de 2026 quedó marcada por un grave incendio declarado poco antes de las siete de la mañana en un inmueble de viviendas públicas situado en el barrio Miguel Hernández, en Alicante. El fuego se propagó con rapidez debido al viento y a la antigüedad de la estructura, provocando el derrumbe de los techos de cinco viviendas en la planta superior. Como consecuencia directa, veinticinco familias tuvieron que ser desalojadas, mientras que diez personas —entre vecinos y agentes de la Policía Nacional— fueron atendidas por inhalación de humo tras participar en las tareas de evacuación y rescate.
Los primeros en intervenir fueron varios agentes de la Policía Nacional, quienes accedieron al edificio para auxiliar a vecinos atrapados en las plantas superiores, algunos de ellos con movilidad reducida. La situación se agravó por las explosiones y la caída de cascotes, lo que obligó a actuar con extrema rapidez. Posteriormente, una veintena de bomberos logró controlar el incendio tras varias horas de trabajo, mientras los servicios sanitarios trasladaban a los afectados a distintos hospitales de la ciudad.
Infraestructuras antiguas y riesgo real en viviendas de más de 70 años
Las viviendas afectadas, construidas en la década de 1950 y con cubiertas de cañizo, presentaban un alto grado de deterioro estructural. Los técnicos municipales determinaron que uno de los edificios difícilmente podrá ser rehabilitado, mientras que otros permanecen pendientes de evaluación por la sobrecarga de agua utilizada en la extinción. Este escenario refleja una realidad preocupante: la falta de adaptación de muchos edificios antiguos a los estándares actuales de seguridad contra incendios incrementa de forma exponencial el riesgo para sus ocupantes.
Bocas de incendio equipada como elemento ausente en muchos edificios
En este punto surge una cuestión clave: ¿por qué numerosos edificios residenciales no disponen de sistemas fijos de protección contra incendios adecuados? La ausencia de bocas de incendio equipada en inmuebles antiguos limita gravemente la capacidad de respuesta inicial ante un foco de fuego. Estos sistemas permiten una intervención inmediata con agua a presión antes de que las llamas se propaguen, reduciendo daños materiales y, sobre todo, riesgos humanos.
La instalación de este tipo de infraestructuras no solo facilita el trabajo de los bomberos, sino que también ofrece a los propios residentes una herramienta eficaz para actuar en los primeros minutos, cuando cada segundo resulta decisivo. En barrios con edificaciones envejecidas y alta densidad de población, su ausencia se traduce en incendios más virulentos y evacuaciones masivas, como ocurrió en este siniestro.
Análisis del coste y su impacto en la prevención doméstica
Cuando se analiza el precio extintor 6 kg, se observa que se trata de una inversión relativamente accesible en comparación con las consecuencias de un incendio descontrolado. Un precio extintor 6 kg competitivo permite que comunidades de vecinos y propietarios individuales refuercen su nivel de seguridad sin realizar grandes desembolsos económicos.
Este tipo de extintor, especialmente el de polvo ABC, resulta eficaz frente a fuegos de origen eléctrico, combustibles sólidos y líquidos inflamables. Su capacidad lo hace adecuado para zonas comunes, rellanos y garajes, proporcionando un margen de actuación suficiente para contener un incendio incipiente hasta la llegada de los servicios de emergencia.
Desalojos, realojos y respuesta institucional
Tras el incendio en Alicante obliga al desalojo de 25 familias y deja 10 intoxicados por humo, el Ayuntamiento organizó el realojo inmediato de más de cuarenta personas en hostales y en el Centro de Atención de Urgencia Social. El alcalde, Luis Barcala, explicó personalmente a los vecinos las opciones de alojamiento provisional y las ayudas disponibles, en coordinación con la Generalitat, propietaria del inmueble. Paralelamente, Cruz Roja desplegó recursos para atender necesidades básicas como alimentación, agua y ropa.
Las restricciones de tráfico en las avenidas colindantes, necesarias para facilitar el acceso de los equipos de emergencia, generaron importantes retenciones en la zona sur de la ciudad. Estas medidas evidencian cómo un incendio residencial no solo afecta a los directamente implicados, sino que altera la vida urbana y la movilidad de todo un barrio.
Evacuaciones complejas y riesgos para los intervinientes
Seis agentes de la Policía Nacional resultaron intoxicados por humo durante las labores de rescate, dos de ellos con mayor gravedad. Su actuación fue determinante para salvar a vecinos atrapados en la tercera planta, donde se originó el fuego, presuntamente por una estufa que no fue apagada. Este dato refuerza la importancia de la prevención en el uso de sistemas de calefacción domésticos, especialmente en viviendas antiguas con materiales altamente combustibles.
Edificios vulnerables y necesidad de actualización normativa
El informe técnico municipal confirmó que, pese a contar con una evaluación reciente de fachadas y cubiertas, la antigüedad de las viviendas y la precariedad de algunas reformas anteriores incrementaron la vulnerabilidad ante el incendio. Esta situación plantea la necesidad de actualizar las medidas de seguridad en edificios antiguos, incorporando sistemas modernos que mitiguen el riesgo y faciliten la evacuación.
Importancia de la protección activa y pasiva contra incendios
La combinación de protección pasiva —materiales ignífugos, compartimentación, salidas de emergencia— y protección activa —extintores, sistemas de agua, detección temprana— marca la diferencia entre un incidente controlable y una tragedia de grandes dimensiones. La experiencia vivida en el barrio Miguel Hernández demuestra que la carencia de estos elementos convierte cualquier descuido en una amenaza real para decenas de familias.
Impacto social y percepción de abandono
Los vecinos manifestaron su preocupación por el estado de las viviendas y la sensación de abandono institucional. La falta de inversiones sostenidas en mantenimiento y seguridad crea un caldo de cultivo para este tipo de emergencias, donde los daños materiales se suman al trauma emocional de perder el hogar, aunque sea de forma temporal.
Lecciones que deja el incendio de Alicante
Este suceso pone de relieve la urgencia de actuar sobre el parque inmobiliario envejecido, priorizando la seguridad de las personas. La adopción de medidas preventivas, la revisión de instalaciones eléctricas y de calefacción, y la dotación de equipos de extinción adecuados pueden reducir significativamente el impacto de futuros incendios.
Seguridad, prevención y responsabilidad compartida
El incendio que afectó a decenas de familias en Alicante no fue un hecho aislado, sino el resultado de una combinación de factores previsibles: antigüedad de los edificios, materiales inflamables y ausencia de sistemas de protección suficientes. La prevención no debe entenderse como un gasto, sino como una responsabilidad compartida entre administraciones, propietarios y residentes para evitar que episodios similares vuelvan a repetirse.

